I
Cuando escuches la música,
acostúmbrate no arrinconarla.
Mueve el botón del volumen
hasta su última consecuencia
para que corra libremente
y dé palmadas en las paredes
de la casa y de tu corazón.
A veces es doloroso
para los incautos que nos rodean,
pero es necesario, terriblemente necesario,
ajusticiar estos éxodos hambrientos.
II
Recordad, habeis silenciado los pinceles.
Vamos a ver, vamos a ver.
No has hallado modo de penetrar
los terribles y heroicos colores.
Vamos a ver, repetimos, aún es tiempo
de salir al campo y de reír, reír mucho,
firmar carnet de militancia a los crepúsculos.
Decimos estas cosas recordando a Vincent Van Gogh,
el muerto en alaridos, el mutilado por dentro.
Hoy una fecha reciente,
Como quisiéramos estar con Mateo
comentando estas cosa, y ls otras.
III
Yunque y voz de escultor, aquí, presente.
No han llegado todavía.
Hasta luego señores, hay prisa
por llegar al trono de Rimbaud.
IV
Podemos dejar este espacio en blanco,
pero el niño de Francia y Maiakovski
como dos banderas rojas, fijan
carteles de pueblo en las trincheras.
En esta mesa todos los poetas del mundo,
declaremos en vuelo de aeroplano:
¡POESÍA O MUERTE VENCEREMOS!
El poema es una isla: CUBA.
Espacio dedicado al homenaje y difusión de la obra poética de Víctor Valera Mora, hermoso y completo artista venezolano sembrado en tierra en el año 1984
lunes, 10 de noviembre de 2008
martes, 14 de octubre de 2008
UN HOMBRE Y LOS DEMÁS HOMBRES
En principio hijo nacido de padre y madre
fuiste bautizado sin alegato alguno
y porque sabías poco y no era tiempo de defensas
quisieron enseñarte a amar a Dios sobre todas las cosas
y sólo veías con buenos ojos la luz a través de los vitrales
porque los días de sol fueron amables contigo.
A la edad diez años mucho te pesaba Dios, te aburría tanto que fuiste triste tú
y fue tu triste tu calzado municipal y aún más tristes tus
[pantalones cortos,
Amabas todas las cosas.
Quisiste sonreír, necesitabas sonreír y renunciaste a él,
renunciaste a los ritos sagrados y fiestas de guardar
y escogiste el camino de la vida, el camino de los vientos
y las ramas de los árboles,
durante días y noches caminaste el techo de los ríos,
fuiste enterado dónde nacen las aguas
y al regreso cantaste tus hazañas alrededor de un fuego.
Aprendiste de memoria cada piedra, cada hierba y
[cada ojo
de las colinas que rodean las tierras bajas de tu existencia.
Fuiste buscador de tesoros perdidos y sólo hallaste
[serpientes de colores,
vergüenzas y un susto para el desespero.
Fuiste descubridor de aldeas situadas
a nivel de tu misma condición, allá donde reina la llovizna.
Fuiste amante de bestias núbiles de miradas apacibles
[y extrañas maneras de celar.
Fuiste vendedor de golosinas en la puerta de los teatros
y pequeño ladrón de pequeñas cosas.
Fuiste recogedor de chamizas para los fogones indigentes.
Fuiste defensor de los límites de tu barrio
a puño limpio contra los invasores que se atrevían.
Y fuiste solidario.
Compraste una botella de candelas azules
y sobre las calles trasnochadas
extrañaste tu lengua como pesada palabra de cobre,
tuviste que ver con prostitutas
y un récord de 1,7 en cien metros libres se hace en
[mucho menos,
pero jamás corregiste errores.
Tu corazón giraba desatado.
Las contradicciones echaron las cartas sobre la mesa
y tomaste partido y te convulsionaste en la lucha de
[clases
tus esperas y tus energías organizadas,
has pagado una parte de tu cuota de cárcel y la muerte
[como un silbo en los agites.
Amás incondicionalmente
y eres amado con vehemencia y no tolerado más de
[una estación
aún la nocia te espera a media noche
y no es apostasía porque son pocos los amantes sonoros.
De libro en libro un día te recibiste,
saliste tocando, llamando, poniéndote a la orden,
las puertas dieron en tus narices, dejaste el asunto
[de ese modo
y optaste por cantar y luchar, es la consigna.
Hay en tus haberes un carnet clandestino,
todo un año solar sin un centavo,
en el rostro querencias de los combates callejeros
y en las sienes una cantera de poemas.
Te faltan muchas cosas.
No es una tabla rasa ni estás en cero
porque desde tu niñez siempre fuiste solidario.
fuiste bautizado sin alegato alguno
y porque sabías poco y no era tiempo de defensas
quisieron enseñarte a amar a Dios sobre todas las cosas
y sólo veías con buenos ojos la luz a través de los vitrales
porque los días de sol fueron amables contigo.
A la edad diez años mucho te pesaba Dios, te aburría tanto que fuiste triste tú
y fue tu triste tu calzado municipal y aún más tristes tus
[pantalones cortos,
Amabas todas las cosas.
Quisiste sonreír, necesitabas sonreír y renunciaste a él,
renunciaste a los ritos sagrados y fiestas de guardar
y escogiste el camino de la vida, el camino de los vientos
y las ramas de los árboles,
durante días y noches caminaste el techo de los ríos,
fuiste enterado dónde nacen las aguas
y al regreso cantaste tus hazañas alrededor de un fuego.
Aprendiste de memoria cada piedra, cada hierba y
[cada ojo
de las colinas que rodean las tierras bajas de tu existencia.
Fuiste buscador de tesoros perdidos y sólo hallaste
[serpientes de colores,
vergüenzas y un susto para el desespero.
Fuiste descubridor de aldeas situadas
a nivel de tu misma condición, allá donde reina la llovizna.
Fuiste amante de bestias núbiles de miradas apacibles
[y extrañas maneras de celar.
Fuiste vendedor de golosinas en la puerta de los teatros
y pequeño ladrón de pequeñas cosas.
Fuiste recogedor de chamizas para los fogones indigentes.
Fuiste defensor de los límites de tu barrio
a puño limpio contra los invasores que se atrevían.
Y fuiste solidario.
Compraste una botella de candelas azules
y sobre las calles trasnochadas
extrañaste tu lengua como pesada palabra de cobre,
tuviste que ver con prostitutas
y un récord de 1,7 en cien metros libres se hace en
[mucho menos,
pero jamás corregiste errores.
Tu corazón giraba desatado.
Las contradicciones echaron las cartas sobre la mesa
y tomaste partido y te convulsionaste en la lucha de
[clases
tus esperas y tus energías organizadas,
has pagado una parte de tu cuota de cárcel y la muerte
[como un silbo en los agites.
Amás incondicionalmente
y eres amado con vehemencia y no tolerado más de
[una estación
aún la nocia te espera a media noche
y no es apostasía porque son pocos los amantes sonoros.
De libro en libro un día te recibiste,
saliste tocando, llamando, poniéndote a la orden,
las puertas dieron en tus narices, dejaste el asunto
[de ese modo
y optaste por cantar y luchar, es la consigna.
Hay en tus haberes un carnet clandestino,
todo un año solar sin un centavo,
en el rostro querencias de los combates callejeros
y en las sienes una cantera de poemas.
Te faltan muchas cosas.
No es una tabla rasa ni estás en cero
porque desde tu niñez siempre fuiste solidario.
lunes, 9 de junio de 2008
Maravilloso país en movimiento
Maravilloso país en movimiento
donde todo avanza o retrocede,
donde el ayer es un impulso o una despedida.
Quien no te conozca
dirá que eres una imposible querella.
Tantas veces escarnecido
y siempre de pie con esa alegría.
Libre serás.
Si los condenados
no arriban a tus playas
hacia ellos irás como otros días.
Comienzo y creo en ti
maravilloso país en movimiento
donde todo avanza o retrocede,
donde el ayer es un impulso o una despedida.
Quien no te conozca
dirá que eres una imposible querella.
Tantas veces escarnecido
y siempre de pie con esa alegría.
Libre serás.
Si los condenados
no arriban a tus playas
hacia ellos irás como otros días.
Comienzo y creo en ti
maravilloso país en movimiento
jueves, 5 de junio de 2008
miércoles, 4 de junio de 2008
POR QUÉ DIABLOS PONERSE UNO A LLORAR
He llegado tarde al reparto de los panes.
He llegado un poquito después de quien me fue invitando.
Hoy con mi peso y estatura
y unas ganas terribles de sentarme a comer
sin modo con qué hacerlo.
Hay razón,
pero no puedo asolarme en las aceras
a llorar con la cabeza entre las manos.
Jueves exactamente a una y cuarto de esta agonía
en "Los Nuñez" el señor presidente
debe tener ya la barriga repleta.
El cardenal en palacio con su barriga repleta.
Los socialcristianos ahítos de carne humana.
Banqueros empresarios gerentes usureros
con las barrigas rebosantes de plenitud
acariciando el orgullo del cigarrillo
y entonando, todos, loas al cielo:
-"Oh qué hermosa es la vida".
-"Cuánto nos queda por vivir".
Pero no es solamente en mis asuntos
donde aletean voces hambrientas.
No soy yo solamente.
Somos miles y miles de desempleados,
millones de campesinos sin tierra,
los obreros recibiendo su salario de miseria
al final de cada jornal de muerte.
Entonces, digo aquí mismo.
-Por qué diablos ponerse uno a llorar,
si no estamos solos a una y cuarto exactamente.
He llegado un poquito después de quien me fue invitando.
Hoy con mi peso y estatura
y unas ganas terribles de sentarme a comer
sin modo con qué hacerlo.
Hay razón,
pero no puedo asolarme en las aceras
a llorar con la cabeza entre las manos.
Jueves exactamente a una y cuarto de esta agonía
en "Los Nuñez" el señor presidente
debe tener ya la barriga repleta.
El cardenal en palacio con su barriga repleta.
Los socialcristianos ahítos de carne humana.
Banqueros empresarios gerentes usureros
con las barrigas rebosantes de plenitud
acariciando el orgullo del cigarrillo
y entonando, todos, loas al cielo:
-"Oh qué hermosa es la vida".
-"Cuánto nos queda por vivir".
Pero no es solamente en mis asuntos
donde aletean voces hambrientas.
No soy yo solamente.
Somos miles y miles de desempleados,
millones de campesinos sin tierra,
los obreros recibiendo su salario de miseria
al final de cada jornal de muerte.
Entonces, digo aquí mismo.
-Por qué diablos ponerse uno a llorar,
si no estamos solos a una y cuarto exactamente.
martes, 27 de mayo de 2008
TENDRÁ QUE SER ASÍ
Sinuosos tiempos, estaciones, caminos que nos tocan,
propicios para el herísmo más completo
o para guardarnos como cautelosos erizos.
Tempranamente fuimos aventados al margen de las cosas más simples y necesarias,
clavados con alambradas alrededor de nuestra sangre
y candados en la boca para oscurecernos.
No tenía remedio
la vida atada a lo melancólico.
Terribles días.
Pero recoge las páginas donde los enamorados escriben cortando con navajas,
revisa los libros
busca en las grandes piedras talladas y en los manuscritos del mar,
desde Gutemberg hasta las dos Declaraciones de La Habana
busca, acumula, reúne, clasifica,
sal a la calle con balanza y metro, pesa y mide
blanco y negro, amor y olvido, agua y fuego,
filo geográfico y campana celeste.
Al final todo más claro.
Bañamos nuestra cabalgadura solo una vez en aguas del mismo río.
Camina a paso de monte y haste amigo del viento
que llevará los pesares al sitio de tu arrebato.
Que los solitarios no te enfaden, pero resuélvete en multitud.
Habla lo necesario con la gente sencilla
y a su lado vive con ardor.
A los soberbios embóscalos, tírales por mampuesto.
Si nada tienes llénate de coraje y pelea hasta el final.
No te amargues.
Agarra a la amargura por los cuernos y rómpele la nuca
y si la muerte te señala, sigue cantando
y en el primer bar que encuentres pide un trago de viejo ron
y bébete la mirada de la novia y bébete su risa
y la proximidad de su cadencia y el saludo de su cabellera.
Bébete la vida.
No hay que dejar que el camello de la tristeza pase por el ojo de nuestros corazones
propicios para el herísmo más completo
o para guardarnos como cautelosos erizos.
Tempranamente fuimos aventados al margen de las cosas más simples y necesarias,
clavados con alambradas alrededor de nuestra sangre
y candados en la boca para oscurecernos.
No tenía remedio
la vida atada a lo melancólico.
Terribles días.
Pero recoge las páginas donde los enamorados escriben cortando con navajas,
revisa los libros
busca en las grandes piedras talladas y en los manuscritos del mar,
desde Gutemberg hasta las dos Declaraciones de La Habana
busca, acumula, reúne, clasifica,
sal a la calle con balanza y metro, pesa y mide
blanco y negro, amor y olvido, agua y fuego,
filo geográfico y campana celeste.
Al final todo más claro.
Bañamos nuestra cabalgadura solo una vez en aguas del mismo río.
Camina a paso de monte y haste amigo del viento
que llevará los pesares al sitio de tu arrebato.
Que los solitarios no te enfaden, pero resuélvete en multitud.
Habla lo necesario con la gente sencilla
y a su lado vive con ardor.
A los soberbios embóscalos, tírales por mampuesto.
Si nada tienes llénate de coraje y pelea hasta el final.
No te amargues.
Agarra a la amargura por los cuernos y rómpele la nuca
y si la muerte te señala, sigue cantando
y en el primer bar que encuentres pide un trago de viejo ron
y bébete la mirada de la novia y bébete su risa
y la proximidad de su cadencia y el saludo de su cabellera.
Bébete la vida.
No hay que dejar que el camello de la tristeza pase por el ojo de nuestros corazones
miércoles, 14 de mayo de 2008
POR BELLA DÍA Y NOCHE
Escoge un tiempo propicio para tus padres
Les acaricias los cabellos
Les tocas el rostro suavemente
(Campesinos al fin son reservados
y no suelen hablar de ciertas cosas)
Los invitas a un largo y cálido trago
Dry Sack puede ser la llave
En medio de las alegrías
Les preguntas
Cómo fue la noche de amor
cuando te asomaron de venir al mundo
Cómo se miraron
Cómo se tomaron de las manos
Si hubo un mohín de parte de ella
Quién primero dijo
"te quiero mucho"
Insiste
Si llovía en la tierra
Si el techo era de zinc
Si había gallos en el patio
Si después salieorn al sereno
y reviraron el cielo y vieron presagios
Pregúntales en valerano
Si hubo cantigas
y si las hubo Qué cosas trovaron
Pregúntales cuánto se te ocurra
Quiero saberlo todo con urgencia
Necesito arrancarme estos clavos
Desprenderme de este madero
Les acaricias los cabellos
Les tocas el rostro suavemente
(Campesinos al fin son reservados
y no suelen hablar de ciertas cosas)
Los invitas a un largo y cálido trago
Dry Sack puede ser la llave
En medio de las alegrías
Les preguntas
Cómo fue la noche de amor
cuando te asomaron de venir al mundo
Cómo se miraron
Cómo se tomaron de las manos
Si hubo un mohín de parte de ella
Quién primero dijo
"te quiero mucho"
Insiste
Si llovía en la tierra
Si el techo era de zinc
Si había gallos en el patio
Si después salieorn al sereno
y reviraron el cielo y vieron presagios
Pregúntales en valerano
Si hubo cantigas
y si las hubo Qué cosas trovaron
Pregúntales cuánto se te ocurra
Quiero saberlo todo con urgencia
Necesito arrancarme estos clavos
Desprenderme de este madero
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Nota: todas las palabras y frases sueltas que observeis son del poeta homenajeado