martes, 14 de octubre de 2008

UN HOMBRE Y LOS DEMÁS HOMBRES

En principio hijo nacido de padre y madre
fuiste bautizado sin alegato alguno
y porque sabías poco y no era tiempo de defensas
quisieron enseñarte a amar a Dios sobre todas las cosas
y sólo veías con buenos ojos la luz a través de los vitrales
porque los días de sol fueron amables contigo.

A la edad diez años mucho te pesaba Dios, te aburría tanto que fuiste triste tú
y fue tu triste tu calzado municipal y aún más tristes tus
[pantalones cortos,

Amabas todas las cosas.
Quisiste sonreír, necesitabas sonreír y renunciaste a él,
renunciaste a los ritos sagrados y fiestas de guardar
y escogiste el camino de la vida, el camino de los vientos
y las ramas de los árboles,
durante días y noches caminaste el techo de los ríos,
fuiste enterado dónde nacen las aguas
y al regreso cantaste tus hazañas alrededor de un fuego.

Aprendiste de memoria cada piedra, cada hierba y
[cada ojo
de las colinas que rodean las tierras bajas de tu existencia.

Fuiste buscador de tesoros perdidos y sólo hallaste
[serpientes de colores,
vergüenzas y un susto para el desespero.

Fuiste descubridor de aldeas situadas
a nivel de tu misma condición, allá donde reina la llovizna.

Fuiste amante de bestias núbiles de miradas apacibles
[y extrañas maneras de celar.
Fuiste vendedor de golosinas en la puerta de los teatros
y pequeño ladrón de pequeñas cosas.

Fuiste recogedor de chamizas para los fogones indigentes.

Fuiste defensor de los límites de tu barrio
a puño limpio contra los invasores que se atrevían.
Y fuiste solidario.


Compraste una botella de candelas azules
y sobre las calles trasnochadas
extrañaste tu lengua como pesada palabra de cobre,
tuviste que ver con prostitutas
y un récord de 1,7 en cien metros libres se hace en
[mucho menos,
pero jamás corregiste errores.


Tu corazón giraba desatado.


Las contradicciones echaron las cartas sobre la mesa
y tomaste partido y te convulsionaste en la lucha de
[clases
tus esperas y tus energías organizadas,
has pagado una parte de tu cuota de cárcel y la muerte
[como un silbo en los agites.
Amás incondicionalmente
y eres amado con vehemencia y no tolerado más de
[una estación
aún la nocia te espera a media noche
y no es apostasía porque son pocos los amantes sonoros.

De libro en libro un día te recibiste,
saliste tocando, llamando, poniéndote a la orden,
las puertas dieron en tus narices, dejaste el asunto
[de ese modo
y optaste por cantar y luchar, es la consigna.

Hay en tus haberes un carnet clandestino,
todo un año solar sin un centavo,
en el rostro querencias de los combates callejeros
y en las sienes una cantera de poemas.


Te faltan muchas cosas.


No es una tabla rasa ni estás en cero
porque desde tu niñez siempre fuiste solidario.

2 comentarios:

Patricia dijo...

¿Estás bien?

Besos

Patricia dijo...

Bueno...
sólo si podés, dejame un señal
de vida
de vez en cuando


cuidate mucho amigo
besos

Nota: todas las palabras y frases sueltas que observeis son del poeta homenajeado