miércoles, 4 de junio de 2008

POR QUÉ DIABLOS PONERSE UNO A LLORAR

He llegado tarde al reparto de los panes.
He llegado un poquito después de quien me fue invitando.
Hoy con mi peso y estatura
y unas ganas terribles de sentarme a comer
sin modo con qué hacerlo.

Hay razón,

pero no puedo asolarme en las aceras
a llorar con la cabeza entre las manos.
Jueves exactamente a una y cuarto de esta agonía
en "Los Nuñez" el señor presidente
debe tener ya la barriga repleta.

El cardenal en palacio con su barriga repleta.
Los socialcristianos ahítos de carne humana.

Banqueros empresarios gerentes usureros
con las barrigas rebosantes de plenitud
acariciando el orgullo del cigarrillo
y entonando, todos, loas al cielo:
-"Oh qué hermosa es la vida".
-"Cuánto nos queda por vivir".

Pero no es solamente en mis asuntos
donde aletean voces hambrientas.
No soy yo solamente.

Somos miles y miles de desempleados,
millones de campesinos sin tierra,
los obreros recibiendo su salario de miseria
al final de cada jornal de muerte.

Entonces, digo aquí mismo.
-Por qué diablos ponerse uno a llorar,
si no estamos solos a una y cuarto exactamente.

2 comentarios:

Maye dijo...

esto fue escrito en la venezuela de los '60, cabe y cabe y cabe hacer esa salvedad pero aplica a veces aplica en el mundo todo

C. Luisa Ugueto dijo...

Hola. Lei este poema a los 16 años y me senti muy identificada, por la emocion mas que todo... Que alegría que Victor Valera Mora tenga un blog. Tremendo!!!

Nota: todas las palabras y frases sueltas que observeis son del poeta homenajeado